Pinta una habitación sin colapsar en el intento

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Los tiempos que corren nos empujan muchas veces a querer hacer las cosas por nosotros mismos. Ya sea por ahorrar dinero, por ansiedad o por diversión, solemos embarcarnos en viajes como el pintar nuestras habitaciones, sin tener en cuenta que pueden llegar a ser viajes sin retorno.

Para evitar complicaciones, he aquí algunas de los problemas que pueden llegar a surgir y el modo en que pueden ser evitados sin tener que colapsar al momento de pintar nuestra habitación.

Problema n°1: Se nos ocurre pintar una habitación con un color intenso. Lo hacemos y en el momento quedamos satisfechos y orgullosos de nuestro trabajo. Con el correr de los días vemos que  el tono se ve menos intenso y que poco queda de aquel color con el que estábamos tan ilusionados. Incluso puede llegar a pasarnos que aparezcan zonas más claras y zonas más oscuras. Esto pasa justamente por superponer un color luminoso con uno más intenso. La solución es tomar la precaución previa de dar un tono gris mate que haga de base antes de pintar luego con el color que deseamos, evitando así que el tono luminoso de abajo quite intensidad al oscuro y nos genere inconvenientes.

Problema n°2: Días después de haber pintado la habitación vemos aparecer pequeños puntos más claros debido a que la pintura se ha saltado. Este problema suele darse en habitaciones de la casa donde pasamos mucho tiempo y en las que transita mucha gente. El motivo: el contacto de las manos o el roce al limpiar o al pasar, que hacen  que la pintura de tipo brillante se salte. La solución para evitar esta catástrofe es pintar con pinturas de tipo mate en aquellas habitaciones de la casa que tienen alto uso y que se limpian con más frecuencia, ya que estas se adhieren mejor a la superficie.

Problema n°3: Otro conflicto al que nos podemos enfrentar es que surjan pequeñas burbujas de aire en la pared luego de pintar. El origen de esta pesadilla esta en la lata de pintura, pero no por un defecto de fábrica sino por nuestro fervor al batir. La pintura antes de comenzar debe ser batida suavemente para que los pigmentos no burbujean y luego se distribuyan uniformemente evitándonos el mal momento de ver nuestra querida pared en ebullición.

Problema n°4: Pintamos la pared, nos quedó perfecta, pero a los pocos días vemos que aparecen una serie de grietas. El motivo de su aparición esta en la aplicación de una cantidad excesiva de pintura en el rodillo, empeorando aún si se trata de un rodillo muy ancho. Lo mejor es elegir a un rodillo de tamaño 1/4 "- 3/8" y no sobrecargarlo de pintura.

Problema n°5: Puede llegar a sucedernos que a penas pasamos el pincel por la pared queda la marca de su deslizamiento. Esto es porque la zona en la que estamos pintando esta demasiado caliente, ya sea por la alta temperatura del ambiente o por la luz del sol directa, y la pintura se seca muy rápido no dejándonos dar uniformidad al trazo. Para solucionar esto tenemos, nada más y nada menos, que tomarnos un descanso y continuar más tarde cuando el sol no sea nuestro enemigo.

Teniendo en cuenta estos consejos podemos dedicarnos a pintar nuestro hogar sin tener que temer por el qué pasará una semana después.

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