Cómo preparar nuestra propia huerta

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La jardinería es divertida, pero también implica un montón de trabajo. Por esto, debemos asegurarnos de hacer las cosas bien para que en nuestra huerta, el fruto de la dedicación sea bueno, literalmente.

Ubicación: Lograr una buena huerta comienza con la elemental pero importante decisión de dónde ubicarla. Debemos tratar de encontrar un lugar donde dé el sol durante una gran parte del día. Para ello es conveniente evitar zonas donde árboles o edificios produzcan sombra. Una huerta productiva necesita al menos seis horas de luz solar diarias para que sus plantas puedan madurar adecuadamente. La falta de luz hará que su huerta no produzca al máximo.

Debemos, por otra parte, tener en cuenta que el suelo de la zona debe ser permeable y "escurrir bien". Evitemos las zonas donde se forman charcos al llover porque allí el suelo es, evidentemente, poco permeable. Al mismo tiempo debe haber una buena circulación de aire para que a las verduras crezcan fuertes y sanas, pero no debemos tampoco exponer a nuestras plantas a vientos fuertes que puedan secarlas o romperlas.

Parece tonto pero también debemos cerciorarnos de tener una fuente de agua cerca, lo que nos ahorrará la molestia de arrastrar la manguera desde el otro extremo del jardín o tener que cargar regaderas constantemente. Si la huerta está más cerca de la casa, es probable que le prestemos atención más regularmente.

Tamaño y diseño: Es preferible no ser tan ambicioso y comenzar por una huerta pequeña ya que es más fácil de mantener, en vez de optar por un gran espacio que va a ser de mucho trabajo y por ello lo terminaremos abandonado al poco tiempo.

La implementación de una malla de alambre, o el material que se prefiera, alrededor de su huerta nos ayudará a mantener los animales fuera y además puede ofrecer un enrejado para plantas trepadoras como el tomate por ejemplo.

Tenemos que cavar las filas de la huerta en dirección este-oeste y con las plantas más altas plantadas en la parte posterior (norte) de la huerta. Esto asegurará que todas las plantas reciban mucha luz del sol ya que las más grandes no harán sombra a las más chicas.

El suelo: El suelo de nuestra su huerta debe tener una gran cantidad de materia orgánica (para ayudar a retener la humedad) y estar libre de rocas y piedras. Es bueno adicionar compost (materia orgánica) a la tierra de nuestra huerta para que mejore su capacidad de retener el agua y sea más fértil. Una regla de oro para agregarlo es un ritmo de un kilo por cada 30 metros cuadrados de jardín.

Puede llegar a ser necesario ajustar el pH de la tierra para mejorar los cultivos. El pH es una medida de acidez o alcalinidad del suelo. Un suelo con un pH inferior a 7,0 se considera ácido, mientras que un pH superior a 7,0 se considera alcalino.

Podemos disminuir el pH enterrando en nuestra huerta aserrín, astillas de madera,  hojas de roble, entre otros para bajar el pH. En caso de necesitar subirlo, podemos enterrar harina de hueso, mármol triturado o cenizas de madera y de este modo solucionaremos el problema.

Tener nuestra propia huerta, además de entretenido y emocionante, es una muy buena opción para poder incorporar alimentos naturales y orgánicos a nuestra dieta. Si tienen un espacio en el jardín, no duden en comenzar a cultivar.

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